El Entrenamiento en el Método de Autestudio Asistido Hakomi está dirigido a terapeutas que desean ampliar sus herramientas de intervención.
Desglosado:
Es una experiencia que permite cultivar estados de la mente que favorecen un acompañamiento empático y cálido. Esto requiere una práctica constante y dedicada que nos acerque a “portar” o “corporizar” los principios como parte de nuestra vida cotidiana.
Nos hemos construido una serie de defensas para salvaguardar nuestra vulnerabilidad. Es lo mejor que hemos podido hacer dadas las circunstancias que hemos vivido.
Cuando hay sufrimiento innecesario, estudiamos esto en atención plena y detectamos las sensaciones, emociones y creencias asociadas a éste. Al ser concientes de lo que sostiene este sufrimiento, tenemos más libertad para elegir otra manera de estar que nos haga sentir más plenos, más integrados.
“Amarnos a nosotros mismos a través del proceso de ser dueños de nuestra historia es lo más valiente que haremos”
– Brene Brown
La o el terapeuta tan sólo apoya a la persona que desea auto estudiarse. No guía, no conduce, sólo sigue.
Se aleja de la visión profesional-paciente. Como asistentes, nos implicamos en el proceso como una especie de amiga(o) espiritual.
Mantenemos un auténtico espíritu de colaboración, que no es posible dentro de un sistema jerárquico, donde el que ayuda es un experto que sabe algo que el otro desconoce.
No somos la causa del cambio. No tenemos el control del proceso de la terapia. Somos parte del viaje de sanación de la persona. Hay que dejar espacio para los recursos de ésta, su propio poder para contribuir, su valentía, su fortaleza. Nuestro papel es ser un testigo compasivo.
Observamos cómo reaccionamos de manera inconsciente y habitual con las demás personas y con la vida y cómo se organiza automáticamente nuestra experiencia de acuerdo a viejas suposiciones y actitudes. Hakomi es un modo efectivo de apoyar este viaje de autodescubrimiento, el nuestro o el de otra persona.
Algunos enfoques psico terapéuticos centran su atención en la conversación entre el(la) cliente y el(la) terapeuta y de ahí éste último hace algunas sugerencias o prescribe algún tipo de tarea para el primero. En Hakomi lo más importante no es la historia que cuenta el(la) cliente, sino quién la cuenta, es decir, la serie de manifestaciones no verbales que acompañan a la historia. Se respeta el flujo de hacia dónde necesita ir la persona. Es la propia persona quien elabora, después de haber estudiado su experiencia, qué hará a continuación. La o el terapeuta sólo atestigua cuándo la persona está lista para dar el siguiente paso.
En su conjunto el método es respetuoso, gentil, experiencial y revelador.